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Los cobradores de morosos

Actualizado 31 julio 2007  

Bajo esta denominación se engloban aquellas empresas dedicadas a la gestión extrajudicial del cobro de las deudas por encargo de sus clientes.

Este lucrativo negocio surge en España a mediados de la década de los 80 del siglo pasado como consecuencia del desarrollo económico experimentado en nuestra nación. Era la España del "pelotazo". La idea no era nueva, ya había sido desarrollada en Latinoamérica con desigual resultado.

 El deficiente funcionamiento de nuestra Administración de Justicia, sus altos costes y continuas dilaciones, la relajación de las costumbres mercantiles y la falta de regulación legal de este sector, entre otras causas, propiciaron, la aparición masiva de este tipo de empresas.

 El denominador común de estas empresas radica en los métodos utilizados para el cobro de la deuda: atemorizar, ridiculizar y humillar al moroso hasta que pague. Se trata de desmerecer hasta el extremo la imagen pública del ciudadano.

¿Cuáles son sus métodos?

Bajo la anterior premisa, y sin que ello se quiera distinguir a ninguna empresa concreta, caben destacar las siguientes actuaciones:

1º.- Por vía telefónica.- Cualquier hora del día es buena para llamar al deudor, a su familia o amigos. Es un método muy utilizado ya que no deja huellas y el contenido de la conversación nunca podrá ser probado ante los Tribunales. La voz del cobrador será grave y amenazante. Existe un repertorio de "perlas" que suelen repetir al deudor: ¿quieres que tu mujer se entere de esto?, ¿Quieres que vaya al colegio de tu hija?, ¿Quieres que coloque "el perolo" (coche rotulado) enfrente de tu casa/empresa?, ¡voy a hacer pública tu morosidad donde me dé la gana!, ¿quieres que te coloque un "uniformado" día y noche?...

 Si la conversación se dirige a un familiar, socio, proveedor, vecino o cliente del perseguido, la retahíla cambia: "fulano es un chulo, un vividor", ¿quieres que se entere de esto todo el mundo?...

2º.- La visita personal.- Se realiza siempre mediante coches rotulados llamativamente y que dan a conocer el destino del ocupante: cobrar a un moroso. El vehículo debe ser estacionado junto a la entrada de la empresa o vivienda del deudor para hacer notar la presencia del cobrador. Si el deudor no se encuentra en el lugar de la visita, la gestión de cobro consiste básicamente en entregar a empleados, vecinos, familiares y a todos el que se vea una tarjeta en la que se identifica la empresa para la que trabaja el cobrador. El diseño de la tarjeta básicamente es el mismo: "empresa X, cobro de morosos. Rogamos se ponga en contacto con nosotros". Mientras entrega la tarjeta, el cobrador indica: "si ve Ud. a fulano, le entrega esta tarjeta".

Es evidente que no todas de las empresas de cobro responden a estos comportamientos drásticos, pero el denominador común de todas ellas es el acoso constante y permanente del deudor.