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Nuestros servicios

Actualizado 31 agosto 2007  

Toda la actividad desarrollada por El Defensor del Moroso va dirigida a la defensa integral de los derechos del deudor. No se trata de no pagar, sino de aplicar estrictamente la legislación vigente y pagar lo que es justo y realmente debido. En definitiva, hacemos valer los derechos del deudor frente a cualquier reclamación pecuniaria que se le realice y desde cualquier ámbito.

Garantizamos así lo determinado en el artículo 24 de nuestra Constitución:

Todas las personas tienen derecho a obtener tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, en que, en ningún caso, pueda producirse indefensión.

Nuestros profesionales estudian detalladamente cada caso y sus circunstancias y desarrollan todas las gestiones necesarias para una darle una solución adecuada.

Así, si la deuda reclamada fuera cierta, vencida y exigible, nuestros profesionales procederían a la negociación del pago de la misma, bien acordando el aplazamiento de la misma, o bien una quita en su cuantía. Teniendo en cuenta la situación económica de nuestro cliente, llegaríamos a la solución más favorable para sus intereses.

Si la deuda fuera incierta y, por ello, no exigible, realizaríamos todas las gestiones precisas para conseguir el cese de las reclamaciones realizadas a nuestro cliente.

 A continuación, explicamos con más detalle las formas más frecuentes de reclamación de deuda que se realizan en España.

 

Los cobradores de morosos

En los últimos años han proliferado en España un peculiar tipo de empresas dedicadas al "cobro de morosos mediante métodos expeditivos". Todas ellas tienen características similares: persiguen al deudor disfrazados con los más variopintos trajes (frac, torero, zorro, fraile...), utilizan un lenguaje vulgar, amenazante y zafio, son altivos y conducen llamativos coches rotulados que denota su presencia y la finalidad de su visita: cobrar al un moroso.

Su modus operandi es idéntico: ridiculizar y estigmatizar públicamente al deudor hasta que pague. Para ello hacen pública la condición de moroso del perseguido ante familiares, vecinos, amigos, clientes o proveedores.

Ante la ausencia de regulación legal del sector, han surgido empresas como El Cobrador del Frac, El Torero del Moroso, El Zorro Cobrador, El Monasterio del Cobro y un sin fin más.

El Defensor del Moroso nació con la voluntad de poner freno a los excesos cometidos por estas compañías, el cese de sus acciones frente a nuestros clientes y garantizar el derecho que contiene el artículo 18 de nuestra Constitución.

Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

Las agencias de cobro

Si bien comparten con los anteriores la misma finalidad, esto es, el cobro extrajudicial de la deuda, sus métodos de cobro varían considerablemente, pudiéndose considerar unos medios más ortodoxos. No utilizan un leguaje grosero, no atemorizan al deudor, ni le vejan públicamente.

El Defensor del Moroso, en representación de nuestro cliente, negocia el pago de estas reclamaciones consiguiendo el aplazamiento del pago de la deuda o una quita de la misma, conforme a las necesidades y posibilidades del deudor.

Los registros de morosos

Son las temidas listas negras o, bien llamados, registros de solvencia patrimonial. En ellos están incluidos los datos de miles de ciudadanos, siempre referidos al cumplimiento de sus obligaciones pecuniarias. La inclusión en ellos, supone la expulsión del afectado de circuito financiero. Nuestro ordenamiento jurídico es tremendamente sensible respecto a este tipo de registros. Así, el artículo 28.4 de la Constitución dice:

La ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos.

La Ley Orgánica de protección de datos personales ha desarrollado el precepto constitucional. Por desagracia, en ocasiones se produce una deficiente aplicación de la misma. El Defensor del Moroso le defiende frente a estas deficiencias ejercitando los derechos de acceso, oposición y cancelación que le asisten.

La reclamación judicial

La actividad de El Defensor del Moroso también se desarrolla en el ámbito judicial asistiendo a nuestros clientes en todas las fases del proceso y ejercitando los recursos precisos en defensa de sus legítimos intereses.